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sábado, 3 de junio de 2017

33 PROMESAS

DOS GRANDES NOVENAS

(Atención: Estas dos grandes Novenas no son oraciones sino que se trata de comulgar los Primeros Viernes y Sábados de Mes durante NUEVE meses seguidos en reparación a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, y así obtener las treinta y tres promesas)
Revelaciones a Sor Natalia Magdolna:
El 15 de agosto de 1942, Jesús me dio una enorme gracia. Durante una visión me dio una gran promesa para aquellos que hicieran una novena en honor de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María. Me dijo: 
-Hija mía, mira a tu Madre como Reina del Mundo. Ámala y trátala con la confianza de un niño. Esto lo quiero de ti y de todos. 
Entonces levantó un poco el manto de su Madre, me mostró su Inmaculado Corazón y, volteándose hacia el mundo, dijo: 
-He aquí el Corazón Inmaculado de mi Madre en el que he puesto mis gracias para el mundo y para las almas. Este Corazón es la fuente de mis gracias, del que fluyen la vida y la santificación del mundo. Como el Padre celestial Me lo dio todo a Mí, del mismo modo Yo le di mi victorioso poder sobre el mundo y sobre el pecado al Inmaculado Corazón de mi Madre. A través de mi hija, Margarita María Alacoque, la prometí al mundo grandes cosas, pero como mi bondad es infinita ahora ofrezco todavía más. 
-Si la gente desea ganar los beneficios de mis promesas debe amar y venerar el Inmaculado Corazón de mi Madre. La señal más grande de esta veneración es que comulguen, bien preparados y arrepentidos en nueve sábados primeros, paralelamente con los nueve viernes primeros. Sus intenciones deberán consolar a mi Corazón al mismo tiempo que al Corazón Inmaculado de mi Madre. 
Entendí que Jesús estaba pidiendo lo mismo para su Madre que lo que había pedido a santa Margarita para sí mismo. Le pregunté a Jesús: 
-¿Debemos consolar también a tu Madre, ya que ella recibe tantas ingratitudes? 
Jesús respondió: 
-Querida hija, si alguien me hiere, esta persona hiere también a mi Madre. Si alguien me consuela, consuela al mismo tiempo a mi Madre, porque mi Madre y Yo somos uno en el amor. 
Cuando el Salvador me dijo esto, entendí muchas cosas sobre la unidad de los dos Sacratísimos Corazones. 
Jesús me dijo también que si alguien se confiesa con regularidad una vez por mes, no hace falta que se confiese para ir a la comunión, si no ha cometido ningún pecado mortal desde la última confesión. Jesús me enseñó esta oración para los primeros sábados: 
«Sacratísimo Corazón de Jesús, 
te ofrezco esta santa comunión 
por medio del Corazón Inmaculado de María, 
para consolarte por todos los pecados 
cometidos contra Ti».
Las 33 promesas de Jesús para aquellos que hagan la doble novena
1.Todo lo que me pidan por medio del Corazón de mi Madre –a condición de que la petición sea compatible con la voluntad del Padre- lo concederé durante la novena.
2.Sentirán en cada circunstancia la extraordinaria ayuda de mi Madre, junto con sus bendiciones.
3.Paz, armonía y amor reinarán en sus almas y en las almas de los miembros de sus familias.
4.Protegeré a sus familias de contrariedades, engaños e injusticias.
5.Los matrimonios se mantendrán juntos y, si uno ya se ha ido, él o ella, volverá.
6.Los miembros de sus familias se comprenderán unos con otros y perseverarán en la fe.
7.Las madres, en particular las que esperan, recibirán una especial protección para ellas, así como para sus hijos.
8.Los pobres recibirán alojamiento y comida.
9.Los llevaré a amar la oración y el sufrimiento. Aprenderán a amar a Dios y a sus prójimos.
10.Los pecadores se convertirán sin dificultad aunque sea otra la persona que hace esta novena por ellos.
11.Los pecadores no volverán a caer en su estado anterior. No solamente recibirán perdón por sus pecados sino que, a través de una perfecta contrición y amor, recuperarán la inocencia bautismal.
12.Aquellos que hagan esta novena en su inocencia bautismal (especialmente los niños) nunca ofenderán a mi corazón con pecados graves.
13.Los pecadores que se arrepientan sinceramente escaparán no sólo del infierno sino también del purgatorio.
14.Los creyentes tibios se volverán fervorosos, perseverarán y alcanzarán la perfección y la santidad en un corto tiempo.
15.Si los padres u otros miembros de la familia hacen esta novena, ninguno de esa familia será condenado al infierno.
16.Mucha gente joven recibirá el llamado a la vida religiosa y al sacerdocio.
17.Los descreídos se volverán creyentes y aquellos que andan sin dirección volverán a la Iglesia.
18.Los sacerdotes y religiosos permanecerán fieles a su vocación. Los que no fueron fieles recibirán la gracia de una sincera contrición y la posibilidad de regresar.
19.Los padres y la gente en posiciones de mando recibirán ayuda en sus necesidades espirituales y materiales.
20.El cuerpo estará libre de tentaciones del mundo y de la carne.
21.El orgulloso se volverá humilde; el impetuoso se volverá amoroso.
22.Las almas fervorosas sentirán la dulzura de la oración y el sacrificio; nunca serán atormentadas por la inquietud o la duda.
23.Las personas agonizantes no sufrirán los ataques de Satanás. Se irán súbitamente, con una muerte inesperada.
24.Los moribundos experimentarán un deseo vehemente de la vida eterna; de este modo, ellos se abandonarán a mi voluntad y se irán de la vida en los brazos de mi Madre.
25.Sentirán la extraordinaria protección de mi Madre en el juicio final.
26.Recibirán la gracia de tener compasión y amor hacia mi sufrimiento y el de mi Madre.
27.Aquellos que se esfuerzan por ser perfectos obtendrán como un privilegio las principales virtudes de mi Madre: humildad, amor y pureza.
28.Estarán acompañados con cierta alegría exterior e interior y con paz a lo largo de sus vidas, estén enfermos o sanos.
29.Los sacerdotes recibirán la gracia de vivir en la presencia de mi Madre sin ninguna adversidad.
30.Aquellos que progresen en su unión Conmigo recibirán la gracia de sentir esta unión. Sabrán lo que significa: «ellos ya no vivirán, sino que Yo viviré en ellos». Es decir, amaré con sus corazones, oraré con sus almas, hablaré con sus lenguas, y serviré con todo su ser. Experimentarán que lo bueno, hermoso, santo, humilde, manso, valioso y admirable en ellos, soy Yo. Yo, el Omnipotente, el Infinito, el único Señor, el único Dios, el único Amor.
31.Las almas de aquellos que hagan esta novena estarán radiantes como lirios blancos alrededor del Corazón de mi Madre por toda la eternidad.
32.Yo, el Divino Cordero de Dios, unido con mi Madre y con el Espíritu Santo, nos regocijaremos para siempre viendo las almas que a través del Inmaculado Corazón de mi Madre, ganarán la gloria de la eternidad.
33.Las almas de los sacerdotes avanzarán siempre en fe y en virtud.
La gran promesa de María
«Las puertas del infierno estarán cerradas el primer sábado de cada mes. Nadie entrará al infierno en ese día. Sin embargo, las puertas del Purgatorio estarán abiertas. Así muchas almas podrán alcanzar el cielo. Ésta es la obra del Amor misericordioso de mi Hijo. Ésta es la recompensa para esas almas que veneran a mi Inmaculado Corazón».
Cuando el Salvador me habló de los primeros sábados no estaba yo enterada que la Santísima Virgen en Fátima había pedido solamente cinco primeros sábados, en comparación con los nueve de los mensajes que yo había recibido. Por lo tanto, las autoridades de la Iglesia quisieron saber por qué el Salvador pidió nueve mientras la Virgen María en Fátima había pedido sólo cinco. 
El Divino Salvador contestó: «La petición de mi Madre de cinco sábados es signo de su humildad. Aunque Ella es glorificada en el cielo, vive en el espíritu de la humildad y por lo tanto Ella no se considera merecedora de recibir ninguna devoción que sea igual a la Mía. Mi petición es una señal de mi amor, que no puede soportar la idea de recibir más que Ella quien está tan unida a Mí en este amor». 
Por esto entendí que la razón por la que debe hacerse reparación en los nueve primeros sábados es porque Jesús pidió nueve viernes para Él a santa Margarita María Alacoque. Con eso nosotros consolaremos a Jesús y honraremos a Nuestra Señora, entregándonos a ella, y así por medio de su Inmaculado Corazón llegaremos a Jesús.

martes, 16 de mayo de 2017

MISA DE ACCION DE GRACIAS POR TU MADRE EL MEJOR REGALO



Si esta viva para agradecer a Dios por tenerla todavía y si ya partió al cielo para pedir por el eterno descanso de su alma.

Si este mes quieres hacer algo diferente, anímate a obsequiarle a tu mamá y a otras mamás cercanas a ti, una misa especial en la que se pedirá por ellas, para que el Espíritu Santo las siga llenando de bendiciones en su vital papel de madres. Ante los embates de la vida diaria, las mujeres de hoy, sobre todo las que tienen como responsabilidad “formar buenos discípulos de Cristo”, necesitan fortaleza y sabiduría para ejercer su misión conforme al Camino y la Verdad. “Las madres a menudo transmiten también el sentido más profundo de la práctica religiosa, porque en las primeras oraciones, en los primeros gestos de devoción que un niño aprende, se inscribe el valor de la fe en la vida de un ser humano” (Papa Francisco, homilía 7ene15).

martes, 9 de mayo de 2017

ORACION A LA VIRGEN DE FÁTIMA

ORACIÓN
A LA VIRGEN DE FÁTIMA

Oh Virgen Santísima, Vos os aparecisteis repetidas veces a los niños; yo también quisiera veros, oír vuestra voz y deciros: Madre mía, llevadme al Cielo. Confiando en vuestro amor, os pido me alcancéis de vuestro Hijo Jesús una fe viva, inteligencia para conocerle y amarle, paciencia y gracia para servirle a Él a mis hermanos, y un día poder unirnos con Vos allí en el Cielo.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria.
Madre mía también os pido por mis padres, para que vivan unidos en el amor; por mis hermanos, familiares y amigos, para que viviendo unidos en familia un día podamos gozar con Vos en la vida eterna.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria.
Os pido de un modo especial por la conversión de los pecadores y la paz del mundo; por los niños, para que nunca les falten los auxilios divinos y lo necesario para sus cuerpos, y un día conseguir la vida eterna.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria
Oh Madre mía, sé que escucharás, y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida, pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús. Amén.
¡Madre mía, aquí tienes a tu hijo, sé tu mi Madre!
¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!


domingo, 7 de mayo de 2017

100 AÑOS DE LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE FÁTIMA

A 100 AÑOS DE LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE FATIMA, RECORDAMOS EL PRIMER ENCUENTRO DE LOS PASTORES CON EL ANGEL MENSAJERO.
Como a mitad de mañana comenzó a lloviznar y subimos la colina, seguidos de las ovejas, en busca de una roca que nos protegiera. Así fue como entramos por primera vez en el lugar santo. Está en la mitad de una arboleda de olivos que pertenece a mi padrino, Anastasio. Desde allí uno puede ver la aldea donde yo nací, la casa de mi padre y también Casa Velha y Eira da Pedra. La arboleda de pinos, que en realidad pertenece a varias personas, se extiende hasta estos lugares.
Pasamos el día allí, ya que la lluvia había pasado y el sol brillaba en el cielo azul. Comimos nuestros almuerzos y comenzamos a rezar el rosario. Después de eso, comenzamos a jugar un juego con guijarros. Pasaron tan solo unos segundos cuando un fuerte viento comenzó a mover los árboles y miramos hacia arriba para ver lo que estaba pasando, ya que era un día tan calmado. Luego comenzamos a ver, a distancia, sobre los árboles que se extendían hacia el este, una luz más blanca que la nieve con la forma de un joven, algo transparente, tan brillante como un cristal en los rayos del sol. Al acercarse pudimos ver sus rasgos. Nos quedamos asombrados y absorbidos y no nos dijimos nada el uno al otro. Luego él dijo:
No tengáis miedo. Soy el ángel de la paz. Orad conmigo.
Él se arrodilló, doblando su rostro hasta el suelo. Con un impulso sobrenatural hicimos lo mismo, repitiendo las palabras que le oímos decir:
Dios mío, yo creo en Vos, yo os adoro, yo espero y yo os amo. Os pido perdón por los que no creen, no os adoran, no esperan y no os aman.
Después de repetir esta oración tres veces el ángel se incorporó y nos dijo:
Orad de esta forma. Los corazones de Jesús y María están listos para escucharos.
Y desapareció. Nos dejó en una atmósfera de lo sobrenatural que era tan intensa que estuvimos por largo rato sin darnos cuenta de nuestra propia existencia. La presencia de Dios era tan poderosa e íntima que aún entre nosotros mismos no podíamos hablar.

viernes, 5 de mayo de 2017

En días negros.








En momentos difíciles que nos tocan en la vida, es bueno pensar en las cosas buenas y en todo lo que hemos recibido de Dios y de la vida. Porque a veces vemos todo negro y no atinamos a rememorar tantas cosas buenas que nos han pasado, que hemos vivido.
También la Santísima Virgen guardaba todas las cosas en su Corazón, como nos dice el Evangelio, y las meditaba en su interior. Y así, llegado el tremendo drama del Calvario, cuando veía a su Hijo en tan atroz sufrimiento y abandono, Ella recordaba el día glorioso en que lo dio a luz en Belén, y el canto de los ángeles y todos los milagros y obras de su amado Hijo, y eso la consolaba, la sostenía en su casi infinito sufrimiento.
Nosotros debemos ser inteligentes y, si nos damos cuenta de que estamos en uno de esos días negros o en momentos malos y tristes, tenemos que pensar en las cosas buenas que nos han pasado, en lo bueno que hemos recibido de Dios y de los hombres, de las criaturas y de la vida. Y a no quejarnos de que no hemos recibido nada, porque todos hemos recibido mucho de Dios, y Él nos ama infinitamente.
Pero es que, además de pensar en lo bueno que nos pasó, también tenemos que meditar que no es esta vida terrena y miserable nuestro destino final, sino que nuestra Patria es el Cielo, que Dios nos ha prometido y al cual estamos seguros de llegar, si vivimos de acuerdo a la Ley de Dios.
Entonces recordemos esto: Cuando nos llegue ese momento triste, ese día negro, esa oscuridad en la mente o en el alma, encendamos una luz con la evocación de todas aquellas cosas buenas y bellas que hemos recibido a lo largo de la vida. Incluso remontémonos más allá del tiempo, al momento en que Dios nos pensó y con un latido de su querer amoroso nos creó, por amor y para que seamos felices.
Aprendamos de María, que guardaba y meditaba todas las cosas en su corazón. Porque Dios nos ha creado con un corazón y una mente, y es para que los usemos. Reflexionemos un poco para no perder la esperanza y la alegría de vivir.
La vida está mechada de claros y oscuros, de luces y sombras, de alegrías y tristezas, de dolores y de gozos; pero está en nosotros que cuando atravesemos un momento difícil, busquemos consuelo y ánimo en los buenos momentos vividos, en los dones que hemos recibido.

jueves, 27 de abril de 2017

NOVENA A SAN JOSE OBRERO PARA PEDIR TRABAJO





NOVENA A SAN JOSE OBRERO PARA PEDIR TRABAJO
San José fue un humilde carpintero, un hombre justo, un trabajador honesto y dedicado a su familia. Es el patrono de los trabajadores


Inicio de la Novena a San José obrero

Meditación: San José, hombre justo y obediente, alegre y cumplidor de la voluntad de Dios, al casarte con la Virgen María, al nombrar a Jesús, al pastorear a la Sagrada Familia a través de su peregrinación de Egipto y llevarlos a salvo a Nazaret y darles allí sustento y protección, te hace digno de un verdadero padre e hijo de Dios, un hombre trabajador y de gran valor. Te ruego que, siguiendo tu ejemplo, sea también yo un pilar para mi familia y un buen trabajador

Oración inicial

Oh glorioso San José, modelo de todos aquellos que se dedican al trabajo, consígueme la gracia de trabajar con conciencia poniendo el llamado del deber sobre mis inclinaciones naturales, trabajar con gratitud y gozo, en un espíritu de penitencia para la remisión de mis pecados, considerando que es un honor emplear y desarrollar mediante el trabajo, los dones recibidos de Dios, para trabajar con orden, paz, moderación y paciencia, sin tener jamás que retroceder ante cansancio y las dificultades, trabajar sobre todo con pureza de intención y desapego de sí mismo, teniendo siempre a la muerte ante mis ojos, y la cuenta que yo debo rendir del tiempo perdido, de los talentos desperdiciados, del bien omitido, de la vana complacencia en el éxito, tan fatal para la obra de Dios.

Todo por Jesús, todo a través de María, todo según tu ejemplo.

Oh Patriarca, San José, esta será mi consigna en la vida y en la muerte. Amén. (Oración compuesta por el Papa San Pío X)

Oración por la pureza

Oh guardián de las Vírgenes y Santo Padre San José, en cuya fiel custodia se confió a Cristo Jesús, a la Inocencia misma, y a María, Virgen de las vírgenes, te ruego y te suplico por estas queridas promesas, Jesús y María, que siendo preservado de toda inmundicia, pueda yo, con la mente inmaculada, el corazón puro y el cuerpo casto, servir siempre a Jesús y a María castamente, todos los días de mi vida.

Amén.

Oración de la Novena a San José obrero

¡Oh, bienaventurado San José, padre de tierno corazón, fiel guardián de Jesús, esposo casto de la Madre de Dios, oramos y te suplicamos que ofrezcas a Dios Padre, a su Hijo divino, bañado en sangre en la cruz por los pecadores, y a través del tres veces santo Nombre de Jesús, para que nos alcances del Padre Eterno los favores que te imploramos

- Eleva aquí tu intención -

Oh, glorioso San José, apacienta la ira divina tan justamente inflamada por nuestros crímenes, implora la misericordia de Jesús por tus hijos.

En medio de los esplendores de la eternidad, no olvides los dolores de los que sufren, los que oran, los que lloran; detén el brazo Todopoderoso que nos castiga, que por tu intercesión, el Corazón de Jesús se compadezca y nos perdone. Amén.

San José, ruega por nosotros

Oración a San José obrero en un Problema Difícil

Oh glorioso San José, tú que tienes el poder de hacer posible incluso las cosas que son consideradas imposibles, Ven a nuestra ayuda en nuestra presente angustia y angustia. Toma este asunto importante y difícil bajo tu particular protección, para que pueda terminar felizmente.

Oh querido San José, Toda nuestra confianza está en ti. No se diga que te invocaremos en vano; Y puesto que eres tan poderoso con Jesús y María, demuestra que tu bondad es igual a tu poder.

Amén.

San José, amigo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Repetir estas oraciones durante nueve días

sábado, 22 de abril de 2017

Si lo permitimos, la Virgen María nos acompañará


Si lo permitimos, la Virgen María nos acompañará

“…ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.

Aprendí esas palabras al principio de mi infancia. Aprendí los sonidos, las pausas, hasta dominé el arte de mezclar mi voz con otras voces para formar una única ola de súplica. Pero después de años de Aves Marías, un día se me ocurrió que había una petición escondida en las palabras finales de la oración.

“En la hora de nuestra muerte”. Nosotros estamos pidiendo que María rece por nosotros en el momento más importante de nuestra vida, cuando el alma deja el cuerpo y se pone frente a Nuestro Señor, cuando la eternidad –para bien o para mal– se extiende frente a nosotros.

Pero, me parece que la expresión “en la hora de nuestra muerte” puede significar algo más. Hace un año o dos estaba orando en la esterilla del gimnasio. En un momento determinado, pensé: hay dos tipos de muerte. No existe solamente la muerte corporal, sino también la muerte del yo, la muerte del “hombre viejo” al que san Pablo se refiere (esa parte mía orientada hacia Dios y la parte vinculada a mí mismo y al pecado).

¿Y no necesitamos del apoyo de la Virgen María en el momento de esa “muerte” también?

Ahora, entiendo que esta petición del Ave María engloba todo esto: ruega por mí ahora; ruega por mí en la hora de mi muerte física y ruega por mí en el momento de mis pequeñas muertes diarias, esas veces en que soy llamado a enterrar el “viejo yo” para que, muerto al pecado, me pueda elevar a la plenitud de la vida en Cristo.

“Despojaros, en cuanto a vuestra vida anterior…”, dice san Pablo a los Efesios, “revestiros del Hombre Nuevo, creado según Dios”.

“Desconsiderar nuestra vieja naturaleza”, ¿no es una especie de muerte? ¿una muerte que también tememos y de la que huimos diariamente? A veces me siento tentada a pensar que un martirio corporal de una sola vez suena relativamente simple, en comparación con la perspectiva de sacrificar mi voluntad día tras día.

Y aquí entra Nuestra Señora. Puedo correr hasta ella con mis miedos, con mis imágenes terribles sobre lo que me reserva el futuro y con mi absoluta debilidad. Ruega por mí ahora, en todos mis problemas actuales, miedos y luchas. Y en la hora de la muerte, en esas hora de pequeñas muertes de uno mismo y en la hora final, en que seré llevado ante el tribunal.

Así como ella se quedó con Cristo hasta el último momento, ella nos acompañará, si la dejamos. Ella desea sostenernos en nuestras muertes diarias para vernos llegar victoriosos frente a Cristo en nuestra última hora.

Nuestras batallas son reales. Nuestras pequeñas luchas cuentan. Pero no podemos conquistarlas solos. Recemos fervorosamente, entonces, con sinceridad y confianza a nuestra Madre fiel:

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

viernes, 14 de abril de 2017

VIERNES SANTO


ORACION DE SANTA TERESA A CRISTO CRUCIFICADO



DEVOCIÓN A LOS DOLORES DE MARIA SANTISIMA


DEVOCIÓN A LOS DOLORES DE MARIA SANTISIMA
"Y a ti, Madre, una espada de dolor te atravesará el corazón..."
(Lucas 2, 35)
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Devoción
Siempre los cristianos han aprendido de la Virgen a mejor amar a Jesucristo. La devoción a los Siete Dolores de la Virgen María se desarrolló por diversas revelaciones privadas.
La Virgen comunicó a Santa Brígida de Suecia (1303-1373):
"Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios."
Nuestra Señora prometió que concedería siete gracias a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Ave Marías mientras meditan en sus lágrimas y dolores:
1. "Yo concederé la paz a sus familias."
2. "Serán iluminadas en cuanto a los divinos Misterios."
3. "Yo las consolaré en sus penas y las acompañaré en sus trabajos.»
4. "Les daré cuanto me pidan, con tal de que no se oponga a la adorable voluntad de mi divino Hijo o a la salvación de sus almas."
5. "Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal y las protegeré cada instante de sus vidas."
6. "Les asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre.
7. "He conseguido de mi Divino Hijo que todos aquellos que propaguen la devoción a mis lágrimas y dolores, sean llevadas directamente de esta vida terrena a la felicidad eterna ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo será su consuelo y gozo eterno."
Según San Alfonso María Ligorio, Nuestro Señor reveló a Santa Isabel de Hungría que El concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los dolores de Su Madre Santísima:
1. Aquellos que antes de su muerte invoquen a la Santísima Madre en nombre de sus dolores, obtendrán una contrición perfecta de todos sus pecados.
2. Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente a la hora de su muerte.
3. Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo. 4. Encomendará a estas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todas las gracias que quiera derramar en ellas.
Meditar los siete Dolores de Nuestra Madre Santísima es una manera de compartir los sufrimientos  más hondos de la vida de María en la tierra.
La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre, al día siguiente de la Exaltación de la Santa Cruz. Al pie de la Cruz, donde una espada de dolor atravesó el corazón de María, Jesús nos entregó a Su Madre como Madre nuestra poco antes de morir. En respuesta a esta demostración suprema de Su amor por nosotros, digamos cada día de nuestras vidas: "Sí, Ella es mi Madre. Jesús, yo la recibo y Te pido que me prestes Tu Corazón para amar a María como Tú la amas."
ROSARIO DE LOS 7 DOLORES
Se reza un Padrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la Virgen. Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los del mundo entero.
Acto de Contrición
Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén.
(Se aconseja leer del Evangelio las citas que acompañan a cada dolor)


Primer Dolor - La profecía de Simeón (cf. Lucas 2,22-35)
Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento por mis pecados.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre



Segundo Dolor - La huida a Egipto (Mateo 2,13-15)
Considera el agudo dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre


Tercer Dolor - El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41 -50)
Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató de que había perdido a su querido Hijo. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre



Cuarto Dolor - María se encuentra con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis)
Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron - el dolor de la Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Quinto Dolor - Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39)
Contempla los dos sacrificios en el Calvario - uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a tu hijo." Y a nosotros nos dijo en Juan: "Hijo, he ahí a tu Madre." María, yo te acepto como mi Madre y quiero recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre


Sexto Dolor - María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46)
Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh, Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre



Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42)
¡Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo, oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que merezcamos alabarlo eternamente en el cielo.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre


Oración final
Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén.

jueves, 13 de abril de 2017

LIMPIANOS SEÑOR!

Señor lávanos! Limpianos para que podamos estar en tu sagrada presencia.
 Nada impuro puede morar cerca de Ti, limpia nuestra alma, corazón y mente para que podamos albergarte en nosotros, amen.

JUEVES SANTO


martes, 4 de abril de 2017

ORACIONES PARA PEDIR POR EL ESPOSO Y MEJORAR LA RELACIÓN.


PARA QUE MI MARIDO CONOZCA EL AMOR DE DIOS
“Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios” (Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, 3:17-19).
Oración: Señor Jesús, me pongo en Tu presencia para implorarte que envuelvas el corazón de mi marido con Tu Sagrado Corazón. Ayúdale a tener absoluta confianza en Ti. Que Tu Amor eche raíces profundas en él y que este Amor se extienda a nuestras vidas. Que mi marido pueda conocer Tu infinita Misericordia para que comprenda que Tu Amor es más real que cualquier experiencia terrenal.
PARA QUE CUMPLA SU VOCACIÓN DE ESPOSO
“Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, (…). Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo” (Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, 5:25-28).
Oración: Señor, según Tu voluntad, mi marido se ha acercado a la santidad gracias al sacramento del matrimonio. Colma su corazón con Tu Amor y ayúdale a cumplir su vocación siguiendo Tu camino.
PARA QUE MI MARIDO ENSEÑE TU AMOR A NUESTROS HIJOS
“Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor” (Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, 6:4).
Oración: Espíritu Santo, llena el corazón de mi marido con Tu paz para que él transpire Tu Amor a nuestros hijos. Concédele la paciencia y la sabiduría necesarias para criar a nuestros hijos en la pureza y en la fe. Ayúdale a guiar a nuestros hijos por el camino correcto y a animarles a permanecer cerca de Ti.
POR EL BIEN DE NUESTRA FAMILIA
“Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús” (Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses, 4:19).
Oración: Señor, Tú sabes qué es lo que necesitamos. Te pido que otorgues siempre a mi marido la gracia de utilizar nuestros recursos con sabiduría, de ser “pobre de espíritu” (Mateo 5:3) y generoso con los necesitados. Amén.
PARA QUE SEA EL HOMBRE QUE TÚ LE HAS LLAMADO A SER
“Velad, manteneos firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes. Haced todo con amor” (Primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 16:13-14).
Oración: Señor, Te confío todas las decisiones de mi marido, sus proyectos, sus inquietudes y todo su ser. Que sea fuerte en Tu Amor y ancle su fuerza en la fe. Que sea el hombre que Tú le has llamado a ser: valiente, alegre y generoso. Que crezca en la fe, la esperanza y la caridad.
PARA QUE MI MARIDO ACTÚE CON SABIDURÍA Y DISCERNIMIENTO
“No ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente; iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos, y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa” (Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 1:16-19).
“Si alguno de vosotros está a falta de sabiduría, que la pida a Dios, que da a todos generosamente y sin echarlo en cara, y se la dará” (Carta del Apóstol Santiago 1:5)
Oración: Señor Jesús, Tú que haces el bien allá donde vas, Te pido que des a mi marido la gracia de seguir Tus pasos. Que tenga la fuerza de avanzar con sabiduría y conciencia de que sus elecciones tienen consecuencias para nuestra familia. Que su corazón resplandezca con la luz del Espíritu Santo para que pueda avanzar con firmeza y confianza, sean cuales sean los obstáculos que encuentre. Amén.
Virgen María, Madre de Dios, cubre a mi marido con tu manto para que reciba las gracias necesarias para ser el protector de nuestra familia, como lo era san José. Por tu abrazo maternal, oh María, concédele un sentimiento de seguridad para que nunca se sienta abandonado. Amén.

martes, 28 de marzo de 2017

TIEMPO DE CUARESMA


En Cuaresma, la gracia de Dios baja de manera especial a ti y a cada uno de nosotros, y busca que usando tu libertad lo sigas en la ruta a Su Pasión, para que, acompañándole, logres tu verdadera conversión: amarlo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, y manifestar tu amor a Cristo, de dos maneras: 

a) Apoyándote en Él, abandonándote totalmente a Su Voluntad en las alegrías y en las penas, en el gozo y en el sufrimiento. 
b) Apoyándote, sí, pero al mismo tiempo… ¡arriesgándote por Él! a través de tu participación activa, para que desde tu estado de vida des testimonio de un buen hijo de Dios, trabajando duro, orando con intensidad, cumpliendo sus Mandamientos, Bienaventuranzas y Obras de Misericordia para el bien de los otros; en una palabra, siendo el buen samaritano. 

domingo, 19 de marzo de 2017

Estar alegres.


Si queremos estar alegres tenemos que ser amigos del Espíritu Santo, pues Él es la fuente de la alegría.

Si somos amigos del Espíritu Santo entonces viviremos siempre alegres a pesar de las pruebas y contrariedades de la vida, porque el Espíritu de Dios nos asegura que estamos salvados, que hemos sido rescatados del Mal, y que nos espera el Cielo bendito para siempre.

Muchas veces la causa de nuestra tristeza es que nos olvidamos de pensar en el Cielo, que es nuestra Patria definitiva, y así como que quedamos atrapados en esta cárcel de la tierra, olvidándonos que no es este mundo nuestro lugar definitivo, sino el Paraíso.

También los discípulos necesitaron de la Transfiguración del Señor para enfrentar las penalidades de la vida, y por eso Jesús se manifestó delante de ellos como Luz y Alegría, de modo que el mismo San Pedro quería quedarse siempre en ese lugar y en ese estado.

Nosotros podemos vivir alegres y felices porque Dios nos ha redimido, y ahora tenemos esperanza de Cielo, de modo que sabemos por la fe que todo lo de aquí abajo es pasajero, y contemplando el fin al que estamos llamados, que es el gozo eterno, se nos hace llevadero y agradable el camino.

Vayamos al encuentro del Espíritu Santo donde Él se manifieste, tanto en los sacramentos, como en las misas de sanación y liberación, yendo al sagrario, donde está Jesús Sacramentado junto al Espíritu de Dios. Si hacemos así, entonces el Espíritu divino nos colmará con sus sagrados dones, cuyos frutos son la paz y la alegría.

No busquemos la alegría fuera de Dios, porque el secreto de vivir siempre alegres es tener a Dios en el alma, y darnos cuenta de que Le tenemos con nosotros, pues ya Santa Teresa ha dicho que quien tiene a Dios, lo tiene todo.

Al ver tantos males en el mundo no nos dejemos entristecer, porque Dios gobierna el mundo, y el triunfo final será del Bien y la Verdad. Si Dios permite algo es porque tiene sus razones altísimas que comprenderemos con el tiempo o en la eternidad, pero no nos dejemos descorazonar por las cosas que pasan, sino invoquemos al Espíritu Santo y vivamos en el Paraíso ya desde la tierra, pues el Apóstol dice que debemos vivir como hombres nuevos, como resucitados, muertos para el mundo y vivos para Dios.

sábado, 18 de marzo de 2017

DEVOCIÓN EN HONOR DE LOS DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

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INTRODUCCIÓN:
Toda la vida de S. José fue un acto continuo de fe y obediencia en las circunstancias más difíciles y oscuras en que le puso Dios. Él es al pie de la letra "el administrador fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia" (Lc 12, 42). Desde tiempo inmemorial, la Iglesia lo ha venido venerando e invocando como continuador en ella de la misión que un día tuviera para con su Fundador y Madre. En los momentos de noche oscura, el ejemplo de José es un estímulo inquebrantable para la aceptación sin reservas de la voluntad de Dios. Para propiciar esa veneración e imitación y para solicitar su ayuda, ponemos a continuación el siempre actual Ejercicio de los siete Dolores y Gozos.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. - Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí. Pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Ofrecimiento 
Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y su madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo. Amén.
Primer dolor y gozo
Esposo de María, glorioso San José, ¡qué aflicción y angustia la de vuestro corazón en la perplejidad en que estabais sin saber si debíais abandonar o no a vuestra esposa! ¡Pero cuál no fue también vuestra alegría cuando el ángel os reveló el gran misterio de la Encarnación!
Por este dolor y este gozo os pedimos consoléis nuestro corazón ahora y en nuestros últimos dolores, con la alegría de una vida justa y de una santa muerte, semejante a la vuestra asistidos de Jesús y de María.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Segundo dolor y gozo
Bienaventurado patriarca glorioso S. José, escogido para ser padre adoptivo del Hijo de Dios hecho hombre, el dolor que sentisteis viendo nacer al Niño Jesús en tan gran pobreza, se cambió de pronto en alegría celestial al oír el armonioso concierto de los ángeles y al contemplar las maravillas de aquella noche tan resplandeciente.
Por este dolor y gozo alcanzadnos que después del camino de esta vida vayamos a escuchar las alabanzas de los ángeles y a gozar de la gloria celestial.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Tercer dolor y gozo
Ejecutor obediente de las leyes divinas, glorioso San José, la sangre preciosísima que el Redentor Niño derramó en su circuncisión os traspasó el corazón, pero el nombre de Jesús que entonces se le impuso, os confortó llenándoos de alegría,
Por este dolor y por este gozo alcanzadnos el vivir alejados de todo pecado, a fin de expirar gozosos con el nombre de Jesús en el corazón y en los labios,
Padrenuestro, Avemaría y Gloria,
Cuarto dolor y gozo
Santo fiel, que tuvisteis parte en los misterios de nuestra redención, glorioso San José, aunque la profecía de Simeón acerca de los sufrimientos que debían pasar Jesús y María, os causó dolor, sin embargo os llenó también de alegría, anunciándoos al mismo tiempo la salvación y resurrección gloriosa que de ahí se seguiría para un gran número de almas.
Por este dolor y por este gozo, conseguidnos ser del número de los que por los méritos de Jesús y por la intercesión de la Virgen María han de resucitar gloriosamente.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria,
Quinto dolor y gozo
Custodio vigilante del Hijo de Dios hecho hombre, glorioso San José, ¡cuánto sufristeis teniendo que alimentar y servir al Hijo de Dios, particularmente a vuestra huida a Egipto!, ¡pero cuán grande fue vuestra alegría teniendo siempre con vos al mismo Dios y viendo derribados los ídolos de Egipto.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos alejar para siempre de nosotros al demonio, sobre todo huyendo de las ocasiones peligrosas, y derribar de nuestro corazón todo ídolo de afecto terreno, para que ocupados en servir a Jesús y María, vivamos tan sólo para ellos y muramos gozosos en su amor.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria,
Sexto dolor y gozo
Ángel de la tierra, glorioso San José, que pudisteis admirar al Rey de los cielos, sometido a vuestros más mínimos mandatos, aunque la alegría al traerle de Egipto se turbó por temor a Arquelao, sin embargo, tranquilizado luego por el Ángel vivisteis dichoso en Nazaret con Jesús y María.
Por este dolor y gozo, alcanzadnos la gracia de desterrar de nuestro corazón todo temor nocivo, de poseer la paz de la conciencia, de vivir seguros con Jesús y María y de morir también asistidos de ellos.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria,
Séptimo dolor y gozo
Modelo de toda santidad, glorioso San José, que habiendo perdido sin culpa vuestra al Niño Jesús, le buscasteis durante tres días con profundo dolor, hasta que lleno de gozo, le encontrasteis en el templo, en medio de los doctores.
Por este dolor y este gozo, os suplicamos con palabras salidas del corazón, intercedáis en nuestro favor para que no nos suceda jamás perder a Jesús por algún pecado grave. Mas si por desgracia le perdemos, haced que le busquemos con tal dolor que no nos deje reposar hasta encontrarle favorable, sobre todo en nuestra muerte, a fin de ir a gozarle en el cielo y a cantar eternamente con Vos sus divinas misericordias.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Antífona
Jesús mismo era tenido por hijo de José, cuando empezaba a tener como unos treinta años. Rogad por nosotros, San José, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oración Final
Oh Dios, que con inefable providencia, os dignasteis elegir al bienaventurado José por esposo de vuestra Santísima Madre, os rogamos nos concedáis tener como intercesor en los cielos al que en la tierra veneramos como protector. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

Datos personales

Mi foto


Soy una mujer argentina que agradece a Dios y la Virgen por todas las oportunidades que me presentan dia a dia para crecer y descubrirlos.
Tengo dos hijas maravillosas que son mi mayor bendición.
Internauta precoz, entusiasmada por conocer, aprender, desarrollar, y expandir.
Dicto cursos gratuitos on line sobre Angelología, Espiritualidad y Catolicismo. Talleres presenciales para desarrollar  la expresión oral escrita y artística.
Soy voluntaria de Caritas. Artesana, artista, creativa, diseño websites y evangelizadora.
Creo que el AMOR es la única fuerza capaz de cambiar el mundo.